miércoles, 22 de octubre de 2008

Filosofía...


¿Mentirías si tuvieras que salvar una vida?

Mentir es malo, es lo que se me ha inculcado. Pero dejar que alguien muera por mi culpa, tampoco es aceptable.
Si me dicen que es una persona acusada injustamente, no tendría por qué mentir. Tendrían que escuchar su verdad... si aún así no son capaces de entender, creo que por defenderla tendría que obligatoriamente mentir... ya que me dicen que van a matarla. Es decir, con un acto no muy correcto, hacer una buena acción.
El mismo caso,pero ahora con una persona que si es culpable de lo que se le acusa. Creo que la muerte no repararía ningún daño que haya cometido, más bien quedaría en el fondo impune. Por tanto, en este caso la entregaría, sólo si me aseguran que el juicio que recibirá no será la muerte, sino algún castigo que pueda cumplir ahora.

Es decir, salvar una vida en estas condiciones es un poco complicado. Si me descubren mintiendo, tendré que asumir mis responsabilidades y es muy probable que nos maten a ambos (a él por la acusación a mi por encubridora, quizá, o mentirosa).

Entonces, ahora... salvar mi vida o la de la otra persona? Si por mentir salvo la suya, y la mía queda en peligro, pues creo que tendré que asumir las consecuencias de mis actos, aunque sea injusto. Al menos salvé a la otra persona. Independiente si fue para mejor o peor, creo que a esas alturas no lo sabré. Una vida vale más. Quedaría conforme con eso.

Es que, a mi parecer, hay muchos factores que influyen como los sentimientos. Pero aunque no tenga relación con esa persona, como persona, ser humano que razona, salvaría a la otra persona de morir, aunque me cueste caro.


¿Robarías si tienes hambre?

Otro dilema. Robar es malo, pero instintivamente haré lo posible por seguir viviendo. Si no hay otra alternativa, tendré que hacerlo.
Aquí no tengo que pensar en la vida de otro, sino en la mía, vivir o no vivir. Y por naturaleza creo que en estas situaciones optamos por salvarnos. Aunque tenga que robarle a una persona que nada tiene que ver con mis problemas.

Pensar que si yo le robo a una persona que vive de eso, vendiendo alimentos, entonces esa personas estaría perdiendo ingresos, que quizá tengan una repercusión significativa en su vida diaria; eso no lo sé, pero poniéndolo en un supuesto caso. De cualquier forma, robar a mi parecer es la única solución, aunque por esto perjudique a otros.

Si por ello voy a la cárcel, pues bien, nuevamente tengo ke asumir las consecuencias de mis actos. Quizá de todas formas pierda la vida.

Si aún puedo hacer algo, podría justificarse mi acción: quise seguir adelante porque tengo mucho que entregar aún y me considero útil. Si mi existencia fuera necesaria y beneficiara a los que me rodean, robar para continuar y avanzar, es la única opción que veo.

Pero si la verdad no puedo hacer nada por cambiar, ni siquiera la situación en la que estoy, entonces, seguir viviendo sería quizá sólo una carga. ¿Por qué vivir si sólo estoy sufriendo? Creo que optaría por morir. Ir a la cárcel sería sólo alargar mi agonía

Es decir, si se justifica que siga viviendo, tengo que hacer un esfuerzo por mantenerme con vida para poder entregar lo que pueda y seguir creciendo como persona.


¿Tratarias bien a una persona que insultó a tu madre?

Depende del contexto. En la vida diaria por supuesto que no; si hay algo que privilegio por sobre todo es a mi familia, después de todo, es el único apoyo incondicional con el que se cuenta.
Apoyaría a mi madre.

Aunque en otras situaciones, más formales, de cortesía, haría simplemente lo justo y necesario. Ser simplemente educada. No necesito ser amigable con esa persona si no me parece y si la situación no lo amerita. Tampoco puedo pasar por alto la ofensa.

Es decir, por experiencia propia, se puede trabajar sin necesidad de ser simpática con la persona si no lo siento. Sería muy sínico de mi parte hacer como que nada sucedió.

Como ya dije privilegio a mi familia, y si por esas casualidades de la vida, me toca trabajar con esa persona o relacionarme con ella en alguna actividad más formal, tendría que hacer lo que tengo que hacer y me limito a eso. Porque tampoco es una opción para mí sacrificar una nota, que me vale para mi promedio (por ejemplo) por ello. Es decir, no pierdo la confianza de mi madre ni bajar mi desempeño.

Así he enfrentado situaciones así, porque, y muy personal, para mí las personas que insultan a mi familia terminan careciendo de importancia, es como hacer que no "existen" para mí. Tampoco me interesa perjudicarlas en algún ámbito aunque pudiera... no va con lo que mis padres me han enseñado. Simplemente corto todo tipo de relaciones interpersonales con esa persona.

En resumidas cuentas, prefiero ignorar a esa persona. Hasta ahora me ha funcionado y no veo afectada la relación con mi familia.


¿Desconectarias a tu madre si sufre de una enfermedad insufrible?

Difícil decisión. Es mi madre. Está sufriendo. Por un lado si la desconecto, le quitaría el dolor y sencillamente moriría al poco tiempo. Entonces, puede que se termine su sufrimiento, pero yo cargaría con la culpa de su muerte.

Considerando que mi madre se encuentre en coma, con muerte cerebral ¿Qué hacer? No quiero que sufra, y me siento impotente al no poder hacer algo para hacerla sentir mejor. ¿Darle calmantes? Funcionan un tiempo.
Pero si está inconsciente, es decir, es como tener a un muerto con la diferencia que aún tiene funciones vitales, sólo que no me responde. ¿Es así como quiero recordarla? ¿Postrada en cama, sin que me hable, inconsciente, como un muñeco? Creo que no. Antes que siga sufriendo, prefiero sufrir yo por su muerte. A esas alturas no podía hacer nada, si la dejaba conectada podía estar mucho tiempo así, alimentando falsas esperanzas de que algún día pueda volver a levantarse. Hay casos en los que ocurre... pero en el fondo, esas personas sólo sufren.

Si hay algo no soportaría sería verla sufrir, sin saber qué le pasa, sin saber en qué puedo ayudarla. Eso es lo que más me duele, no poder ayudarla. Sentirme tan pequeña.

Ya no se puede hacer nada, es como el último acto de piedad que puedo hacer por mi madre. Ya no puede hacer nada. La calidad de vida que va a tener mi madre en esas condiciones no va a ser la mejor ni tampoco la que espero que tenga. No está consciente de nada, de su vida, de lo que la rodea, ni siquiera sé si ella es consciente de que está viva. No puedo saberlo porque no me da señales de vida.

Por ello la desconectaría. ¿Sería bueno para mi salud mental? Probablemente sienta culpa, pero alargarle la vida por un capricho, sólo por tenerla ahí no es un trato humano. Tendría que saber superar tanto la culpa como su muerte... resignación... pero al menos ella dejaría de sufrir.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Triunfo


Me considero de las personas que piensa que el triunfo es algo personal, no es para que el resto lo celebre. Está bien que te feliciten y que reconoscan tu trabajo, eso hace sentir bien a cualquiera. Pero más importante es que uno se sienta bien con el triunfo que se le atribuye y se reconosca a sí mismo.

No creo que hacer las cosas bien sea lo mismo que triunfar. Hay que recorrer mucho para encontrar el verdadero éxito porque éste no se encuentra a la vuelta de la esquina. No se consigue de un día para otro; hacer las cosas bien, es sólo una parte, algo que influye.

No se basa en el fracaso del otro. Depende de las capacidades y las expectativas. Porque si alguien no tiene muchas capacidades, va a tener aspiraciones de acuerdo a lo que puede hacer. Entonces, para todos el camino al triunfo es diferente.

Muchas veces encontrar ese camino implica competir con el resto. Puede decirse que la idea de triunfar genera ese deseo de superarse a sí mismo en las personas.

Como dije, el triunfo es para que uno mismo se sienta bien, no el resto. Además es algo tan efímero, es variable. Viene y se va. No se basa en bienes materiales; ni tampoco quiere decir que si me envidian soy una triunfadora. Algunos pueden tener muchos éxitos personasles con respecto a su carrera, por ejemplo actrices, músicos, deportistas, etc., pero su vida personal es un desastre. Para ser un triunfador se debe mantener un equilibrio con todas las cosas que hacemos, aunque no se puede ser un triunfador en todo, pero los fracasos opacan otros logros. Debe haber armonía y equilibrio en todas las actividades de nuestra vida diaria.

En este momento, con 17 años, ¿qué logro puedo tener? Que sea significativo: ninguno. Me faltan muchas experiencias por vivir y cosas por aprender; debo recorrer mucho aún para alcanzar mis éxitos personales. Porque hasta ahora lo que he hecho, no es algo tan grande, sino que son las cosas que cualquier adolescente de mi edad puede hacer. Soy ambiciosa y tengo grandes aspiraciones. ¿Está mal pensar así? No pretendo pasar por sobre el resto, ni creerme mejor que nadie. Sólo quiero cumplir con todo lo que me proponga porque ese sería mi mayor triunfo.

Se necesita ser perseverante y tolerante frente al fracaso. No todo termina ahí. Puede no salirme bien a la primera; pero nunca sabré si puedo ser exitosa si no lo intento.


domingo, 7 de octubre de 2007

La verdad...




La verdad es la base o principio de todo lo que nos rodea. Es la conformidad que nos queda cada vez que actuamos bien, o que emitimos un juicio con el corazón.

Es un valor que nos inculcan nuestros padres o familia cuando somos pequeños, y luego, cuando somos capaces de discernir, decidimos si lo adoptamos a nuestro estilo de vida o no. Digamos que frecuentemente, la verdad la adaptamos a la situación según nos convenga.

A lo largo de nuestra existencia, sobretodo cuando somos niños, vivimos situaciones en las que por decir verdades salimos perjudicados... y es en ese momento en que aprendemos a ocultar ciertas acciones con mentiras, disfrazadas de verdad... Al principio, son inocentes... y la idea es que se mantengan así. Pero a medida que avanzamos en nuestro camino, las mentiras van creciendo junto con nosotros, sólo con el afán de ocultar nuestros errores, porque somos seres humanos a los que no les equivocarse y menos admitirlo, y mucho menos que las demás personas se enteren.

Más adelante, las personas (no todas, claro está) terminan haciendo de su vida una mentira. Y ano son auténticas, no son creíbles, no son reales... ya no son ellos mismos.

Si todo el mundo se limitara a decir la verdad, sería todo más sencillo. No habría necesidad de desconfiar, la gente sería muchísimo más fácil de tratar, más creíbles, no existirían engaños.

Religiosamente hablando, en uno de los 10 mandamientos dice que no DEBEMOS mentir... ser siempre auténticos y enfrentar las verdad y las consecuencias de nuestros actos. Pero justamente eso es lo que menos hacemos y en lo que más fallamos. Porque a nadie le interesan, hoy en día, las leyes del "Señor". Supuestamente se escribieron para que llevemos una mejor vida y todos alcancemos el "cielo", no vivamos en las tinieblas sino en paz con nosotros mismos, nuestros semejantes y el mundo que nos rodea. Alomejor no todos comparten este pensamiento o simplemente no creen en lo que dice la doctrina católica, pero sea cierto o no, ayuda espiritualmente el decir la verdad. Se tiene la conciencia tranquila y limpia. Muchas veces causamos mucho dolor con una mentira, por evitar problemas o a veces simplemente por querer hacer daño... o quizá por pensar que se está obrando bien. Porque nos cegamos, no vemos más allá de nuestras narices y juramos de rodillas que lo estamos haciendo de maravilla. Otros lo hacen para queda bien... en fin, hay miles d emotivos por los cuales una persona no dice la verdad...

Está en nuestra naturaleza... Pero, ¿por qué es importante decir la verdad? Porque gracias a esto, se forjan lazos de confianza entre las personas. Para no confundir la fantasía con la realidad, es decir, aterrizar en este mundo real y enfrentarlo como se debe; no ocultar ni guardar las verdades en nuestra mente, sino decirlas en cuanto sea posible... es un peso extra, y si no se libera, estaríamos cayendo en otra cosa peor como el sinismo y la hipocresía. No se puede fingir estar bien con algo cuando realmente sabemos que no es asi, ni ocultar todos nuestros errores detrás de una cortina de falsedad.

Mentir es muy fácil, y como somos seres tan frágiles, herirnos es algo muy simple. Pero no siempre lo fácil es lo correcto.

No todos son capaces de integrar el significado de esta palabra a su vida. Pero hay algo que me llama mucho la atención. Ocultar la verdad... ¿es lo mismo que una mentira? Si en una situación "X" yo omito algún comentario porque puede ser muy hiriente o simplemente porque no tengo ganas de compartir mi parecer con alguien ni lo que me pasa, creo que es mi desición hacerlo o no. Creo que si no quiero decir algo, mejor omito decir alguna cosa y me olvido de lo que iba a decir. O ¿estoy mal?


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